domingo, 13 de julio de 2014

Cancer Ocupacional en Argentina

Por Gustavo A. Viglieri

CANCER,  una palabra que estremece solo de pronunciarla, por la probabilidad  de la muerte de su portador que la misma encierra por un lado, como así también por todas las implicancias asociadas a ella por el otro, como ser el impacto  directo en el entorno  familiar el cual se ve conmocionado por este escenario en los órdenes emocional y económico fundamentalmente, dado que el ser humano no está preparado para estas situaciones. Si a ello agregamos que la patología deriva del trabajo desarrollado  a diario, queda la amarga sensación de haber estado pagando en cuotas un mal premio, el que  luego de muchos años de esfuerzo es entregado y consiste, nada más y nada menos que en un Cáncer Ocupacional.
Argentina, al igual que muchos países, legítimo es reconocerlo, carece de información estadística al respecto.
En este punto, vienen a mi mente, las palabras de una funcionaria Nacional de Trabajo que hace unos años opinaba que la única forma de obtener información precisa sobre el particular es vincular el certificado de defunción con la actividad laboral, de lo que deviene como corolario que el trabajador debe morir de cáncer para acercarnos a una estadística confiable, por lo que en lo que respecta a nuestra actividad habríamos perdido la batalla.
Cierto es que las defunciones son una base de información para la actuación, pero no necesito el certificado de defunción de un trabajador expuesto a Sílice, para realizar medidas de control Higiénico o tener estadísticas confiables,  si partimos de la premisa que los Cánceres Ocupacionales son Prevenibles por esencia. En este ítem podemos señalar como acciones concretas a tal fin: la implementación de prácticas de control de las exposiciones, sustitución de productos,  exámenes periódicos ecuánimes, formación de los trabajadores en los riesgos a enfermedades profesionales  asociados a su puesto, seguimiento de estos trabajadores al egresar del sistema de prevención, sistemas de alertas que serán desarrolladas en otro artículo.
Pero de lo último mencionado requiere  de manera inmediata la necesidad de tomar conciencia -por la entidad que adquiere en el tema que nos ocupa- la ejecución de una acción elemental que en la actualidad o no se adopta o se formaliza deficientemente, como ser los exámenes periódicos; los que según Información de la SRT solo permitieron detectar el 5 % de las enfermedades profesionales reconocidas, sin que el organismo de control, en la práctica, consume acciones concretas que modifiquen esta situación.
Entonces, cuando me hablan del éxito del Sistema de Prevención, para arribar a dicha conclusión inexorablemente debo practicar el análisis desde la faz económica, concluyendo que dicho éxito se sintetiza en la máxima: “menos enfermedades menos pagos”. En este marco, el Sistema luego de años de inacción,  ciñó su labor  a  omitir la implementación de acciones de detección eficaces en las empresas, emergiendo como contrapartida la existencia de enfermedades profesionales sin la debida contención.
Desde esa óptica se impondría que del éxito del sistema en su concepción original, de proteger al trabajador, (mediante la implementación de una correcta política de detección y prevención) sobrevendría el fracaso económico, si consideramos que detectar y atender un enfermo de cáncer y seguramente  tener que pagar su fallecimiento no es rentable. La solución generada por  el Sistema actual es sencilla: Ocultar la realidad.
En pocas palabras en prevención/compensación  solo se avanza en lo que es económicamente rentable.
Ahora bien, y puntualmente en el tema que nos ocupa, podemos tener una información “base” y la encontramos en el Atlas de mortalidad por cáncer periodo 2007-2011 que en rigor de verdad, constituye una herramienta invaluable desarrollada por los profesionales de Instituto Nacional del Cáncer dependiente del Ministerio de Salud de la Nación[1], que demuestra que cuando el trabajo es serio y responsable se pueden  generar acciones para cambiar la realidad.
Según el Atlas aproximadamente más del  20 % de las defunciones del país son causadas por cáncer,  siendo la cifra cercana a 60 mil muertes  anuales; brindando este documento un desagregado geográfico y por edad, sexo, etc, que permite generar hipótesis causales en cuanto  a la posible vinculación de factores de riesgos y determinantes de Salud, para quien tenga interés en realizarlo.
En lo que concierne a nuestro análisis, ante el interrogante de ¿Cuántas de estas muertes son de origen laboral? El Instituto Nacional del Cáncer, respondió “no podemos saber cuántas de estas muertes se deben realmente a una exposición a riesgo ocupacional a pesar de que algunos cánceres pueden estar asociados con estos riesgos...”. Frente a esta incontrastable realidad pensé que, teniendo el Atlas de mortalidad, pecaba de roncero si no continuaba en mi búsqueda de respuestas.
En este escudriñar, además tropecé con diversos trabajos internacionales al respecto que realizaban estimaciones del porcentaje atribuible al trabajo como las de Doll y Peto para la población de EEUU, y para la población  finlandesa (Nurminen y Karjailainen)
Las estimaciones de Doll y Peto son las más conocidas, realizadas para la población en USA en 1981 y que concluyeron que un 4% de todas las muertes por cáncer podían ser debidas al trabajo (Doll y Peto, 1981). Dicha proporción es un promedio que puede variar en el tiempo, en disímiles poblaciones y para diversos tipos de cáncer.
El estudio de Nurminen y Karjalainen (2001) es posiblemente, hasta la fecha, de los más completos y rigurosos sobre este tema. Estimaron los riesgos atribuibles a la mortalidad por exposiciones laborales para la población finlandesa en base a una revisión exhaustiva de la literatura epidemiológica, con criterios de calidad y de selección, y la información relativa a la prevalencia de exposiciones laborales en los trabajadores finlandeses según una matriz empleo-exposición previamente elaborada en Finlandia. Para sus valoraciones consideraron los rangos de edad relevantes para cada enfermedad en función de la edad media de jubilación en Finlandia (59 años) y los períodos de latencia (tiempo desde su inicio hasta su manifestación clínica) de los procesos. Así concluyeron en  un porcentaje más elevado que el propuesto por Doll y Peto, juzgando que el 8% de todos los cánceres se puede atribuir a exposiciones al trabajo.
Aunque la extrapolación de las estimaciones basadas en los datos de los países desarrollados es cuestionable, ya que en los países en vías de desarrollo las frecuencias e intensidad de exposiciones mal controladas son mayores, pondero que sirven de base para nuestra discusión, por lo que en este cotejo me limité a aplicar las mentadas proyecciones  a los números de cáncer expuestos en el Atlas del Ministerio de Salud, ya que un tratamiento más profundo de esta problemática requiere de financiamiento que hoy no encontramos.

En el cuadro 1 podemos ver las estimaciones de muertes por cáncer ocupacional, según los trabajos antes mencionados. En primer lugar se puede apreciar un total para el periodo recolectado por el Instituto Nacional del Cáncer, y luego se tomaron tres tipos de cáncer con vinculación Laboral.

Cuadro 1: Muertes por Cáncer en Argentina con estimaciones vinculadas al Trabajo.2007/2011.

Argentina Totales
Doll y Peto
Nurminen y Karjalainen
  Mortalidad 2007/2011
287.841
4
11513,64
8,4
24178,64
Promedio Anual Total  de Muertes vinculadas al trabajo
2302,728
4835,72
%
%

Pulmón, Hombre
32.485
15
4872,75
29
9420,65
Pulmón, Mujer
12.411
5
620,55
5
620,55
Vejiga, Hombre
4.940
10
494
14
691,6
Vejiga, mujer
1.577
5
78,85
0,7
11,039
Laringe, Hombre
3.673
2
73,46
9
330,57
Laringe, Mujer
544
1
5,44
0,5
2,72
Total 2007/2011 (Pulmon, vejiga y Laringe)
55.630

6145,05

11077,129
Promedio anual (Pulmon Vejiga y Laringe)
1229,01
2215,4258

Para el periodo 2007/2011 las estimaciones traspoladas  a nuestro Pais  de Doll y Peto  y Nurminen y Karjalainen  sobre la Mortalidad vinculada a exposiciones laborales van desde  11.513  a  24.178 trabajadores fallecidos  respectivamente. Generando un promedio anual de entre aproximadamente  2300 y 4800 fallecidos según el estudio considerado.
En los tres tipos de cáncer analizados tenemos un promedio anual de entre 1229 y 2215 siendo entre estos 3  casi el 50 % de los fallecidos totales.
Y puse un coto al análisis, pues no quise profundizar con estimaciones europeas sobre las defunciones laborales totales donde las muertes por accidentes solo representan el 20 % del total de fallecidos, el remanente obedece a enfermedades profesionales.
Estas cifras alarman. En primer lugar porque no participan de ninguna estadística oficial, siquiera como estimaciones y desde otro sitio porque aún en el más conservador de los análisis, nos encontramos con cientos de trabajadores y sus respectivas familias  que carecen de la debida asistencia ante el flagelo del Cáncer Ocupacional, como consecuencia de la  impericia e ignorancia de unos y la displicencia de otros.
Con suerte  en la mayoría de los casos la asistencia médica es absorbida en mayor o menor medida por el resto del Sistema de Salud Argentino (Obras sociales, Hospitales Públicos, etc) con lo que ello implica, pero lo cierto es que el gran ausente en este tema es el Sistema de Prevención de Riesgos Laborales, circunstancia que claramente encuentra su exégesis en la escasa rentabilidad que implica asumir este bagaje a la hora de multiplicar las estimaciones de fallecidos por las compensaciones por muerte Laboral.
De lo expuesto, deviene como colofón que “los obstáculos para prevenir el cáncer ocupacional son políticos y económicos, más que técnicos, científicos o médicos.” [2]



Fuentes.
 Atlas de Mortalidad por Cáncer. Argentina 2007/2011. Instituto Nacional del Cancer. Ministerio de Salud de la Republica Argentina.
Cáncer Laboral en España. Instituto Sindical de Trabajo, ambiente y Salud. España 2005.
Impacto de las Enfermedades profesionales en España. Instituto Sindical de Trabajo, ambiente y Salud. España. 2007.
Causas y prevención del cáncer ocupacional. Timo Partanen, Patricia Monge, Catharina Wesseling. Costa Rica. 2009.




[1] Atlas de Mortalidad por Cáncer. Argentina 2007/2011. Instituto Nacional del Cancer. Ministerio de Salud de la Republica Argentina.

[2] Causas y prevención del cáncer ocupacional. Timo Partanen, Patricia Monge, Catharina Wesseling. Costa Rica. 2009.

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